La Delegación de Peñas del Levante insiste en alarmar ante el rumbo que está tomando el proceso de reestructuración financiera del club. Las informaciones de los últimos días confirman que la operación de capitalización de deuda se está impulsando de forma unilateral, sin diálogo ni respeto por los órganos representativos del levantinismo.
1. Un modelo de club que merece ser defendido
El Levante UD puede ser un ejemplo de gobernanza plural y participativa. La Fundación Cent Anys, accionista de referencia, puede representar no solo un paquete accionarial, sino la voluntad de miles de aficionados que han sostenido al club en sus momentos más difíciles. El modelo actual, con contrapesos institucionales y participación de la afición, puede ser clave para preservar la identidad del club y garantizar una gobernanza sostenible y de consenso.
2. La capitalización: innecesaria y perjudicial para el resto de accionistas
La conversión del préstamo subordinado de Bizas en acciones no es imprescindible para la viabilidad del club. Los préstamos de Bizas ya actúan como cuasi-capital: no generan carga financiera, están subordinados y no son ejecutables. Capitalizarlo no aporta liquidez, no mejora la posición del resto de acreedores y sólo beneficia al propio inversor, que pasaría a controlar el club en solitario.
Además, de las declaraciones de los últimos días se desprenda esta operación se plantea sobre una valoración del Levante UD que no refleja su realidad competitiva ni patrimonial. El club, en primera división, con una plantilla valorada en más de 60 millones de euros y activos como el estadio, las ciudades deportivas y los intangibles ligados a su marca, tiene un valor neto estimado para los accionistas que se sitúa entre los 40 y 55 millones de euros, según el método de valoración que se aplique. Capitalizar deuda en condiciones que ignoran esta valoración supondría una pérdida patrimonial injustificable para la Fundación y para el levantinismo.
3. Un proceso opaco y unilateral
La Fundación Cent Anys, pese a ser accionista de referencia, no ha sido involucrada en las conversaciones con los principales acreedores, especialmente con EDR. Hasta la fecha, el patronato no conoce los detalles de este plan de reestructuración y toda información transmitida se ha hecho de manera verbal y sucinta. Esta exclusión de la Fundación del proceso, junto con la falta de margen temporal para explorar alternativas, evidencia una gestión que no ha priorizado el consenso.Esta situación obliga a una reflexión interna sobre los mecanismos de representación y control, que deben reforzarse para garantizar que la voz de la afición a través de la Fundación esté realmente presente en la toma de decisiones.
4. Llamamiento a la afición y a los órganos institucionales
La Delegación de Peñas rechaza firmemente la capitalización de la deuda de Bizas en las condiciones y marco actuales. Esta operación no responde a una necesidad financiera real, sino que se vislumbra una estrategia de concentración de poder que desnaturaliza el modelo de club y pone en riesgo su identidad.
“Es el momento de que todos los estamentos organizados del club, especialmente la Fundación, promuevan alternativas que protejan los intereses de los accionistas minoritarios y garanticen que el Levante siga siendo un club de los levantinistas. No podemos permitir que se imponga un modelo sin diálogo ni participación institucional”, ha declarado Ramón Escolano, presidente de la Delegación de Peñas.
La Delegación de Peñas insta al Patronato de la Fundación y a la junta general de accionistas a rechazar esta operación en sus términos actuales y a abrir un proceso que permita rediseñar el plan de viabilidad para que sea respetuoso con el espíritu del acuerdo vigente entre Bizas y la Fundación.
